¿Qué pasaría si ordenar tu plata también te ayudara a ordenar tu vida? Esa es una de las preguntas que atraviesa “El Viaje de Ana”, la nueva novela juvenil de Rodrigo Peña, una historia cercana y entretenida que busca acercar la educación financiera a niños y adolescentes a través de situaciones cotidianas, amistad, familia y decisiones que pueden marcar su futuro.

Ana tiene 14 años, está en primero medio y siente que todo parece estar saliendo mal: acaba de terminar con su pololo por WhatsApp y nada resulta como esperaba. Sin embargo, con la ayuda de su mejor amiga, Lucía, decide probar algo diferente: comenzar a ordenar su plata para, de paso, empezar a ordenar también su vida.
Entre conversaciones durante los recreos, salidas con sus amigos y una feria de emprendimiento escolar, Ana comienza a descubrir que el dinero es mucho más que algo que se gana y se gasta. A través de experiencias sencillas, conceptos como ahorro, liquidez, riesgo, inversión y diversificación dejan de parecer palabras lejanas y comienzan a transformarse en hábitos y decisiones concretas.
La meta inicial de Ana es sencilla: ahorrar para comprar un scooter. Pero en el camino descubrirá que ahorrar también puede significar ganar autonomía, ampliar sus posibilidades y comenzar a construir el futuro que quiere.
El autor detrás de esta historia es Rodrigo Peña, ingeniero civil en computación que ha desarrollado gran parte de su carrera profesional en el ámbito de las finanzas, la consultoría y la planificación estratégica. Actualmente trabaja en Valuartis, firma especializada en valorización de empresas y asesoría en procesos de compra y venta de compañías, y también ha participado en directorios y actividades académicas en Chile y Estados Unidos.
Fue precisamente su experiencia profesional la que lo llevó a preguntarse por el escaso conocimiento financiero que existe entre niños y adolescentes. Para Rodrigo Peña, conceptos fundamentales como la inflación, el interés compuesto, el ahorro, el riesgo, el sobreendeudamiento o la planificación muchas veces llegan demasiado tarde a la vida de las personas, cuando ya deben enfrentar decisiones económicas complejas.
“El Viaje de Ana” nace de la intención de comenzar antes, acercando estas herramientas desde la adolescencia y alejándose del lenguaje técnico o de las fórmulas propias de un manual financiero. En su lugar, el autor decidió construir una historia en la que los aprendizajes aparecen de manera natural a través de las experiencias, conversaciones, equivocaciones y decisiones de una adolescente común.
“No quería escribir un manual disfrazado de novela”, explica Rodrigo Peña. Su principal desafío fue precisamente encontrar el equilibrio entre la narración y los contenidos financieros, procurando que cada concepto estuviera al servicio de la historia y no al revés. También fue importante construir personajes adolescentes que fueran creíbles y reconocibles, con sus propias contradicciones, emociones y motivaciones.
El enfoque de la novela es narrativo, humano y cotidiano. El dinero no aparece como una medida del éxito ni como un objetivo en sí mismo, sino como una herramienta que puede ayudar a desarrollar proyectos, enfrentar imprevistos, ampliar las opciones y tomar decisiones con mayor libertad.
De esta manera, la obra aborda temas como el ahorro, el interés compuesto, el riesgo, la diversificación, el consumo responsable y el sobreendeudamiento, pero siempre desde situaciones que pueden resultar familiares para sus lectores. La intención no es decirles a los jóvenes qué deben hacer, sino entregarles herramientas para pensar, conversar y tomar decisiones conscientes.
Uno de los elementos que hace especial a “El Viaje de Ana” es justamente esta combinación entre literatura juvenil y educación financiera. La novela también fue pensada para generar conversaciones entre generaciones: padres, madres, profesores y adolescentes pueden encontrar en sus páginas una oportunidad para hablar sobre el dinero, los sueños, las decisiones y el futuro.
Además, la historia cuenta con las ilustraciones de Francesca González, que aportan sensibilidad e identidad visual a los personajes y a los distintos momentos del relato.
Para Rodrigo Peña, hablar de educación financiera desde temprana edad no significa convertir a los niños en especialistas en finanzas. Se trata, más bien, de ayudarlos a comprender el esfuerzo que existe detrás de los recursos, evaluar alternativas, anticipar consecuencias y entender que las pequeñas decisiones del presente pueden abrir nuevas oportunidades en el futuro.
En ese sentido, el viaje de Ana no es solamente financiero. Es también un viaje hacia la autonomía, hacia una manera diferente de comprender sus posibilidades y hacia la construcción de un futuro en el que sus decisiones comienzan a tener un nuevo significado.
“El Viaje de Ana”, de Rodrigo Peña, ya está disponible en Trayecto.cl.


