¿Qué harías si el primer día en tu nueva escuela descubrieras que está prohibido hablar de gatos? Esa inquietante pregunta da inicio a Raterville, la nueva novela infantil del profesor y escritor Gonzalo Soto, una historia que mezcla misterio, humor y aventura para demostrar que el valor, la curiosidad y el pensamiento crítico pueden convertirse en las herramientas más poderosas frente a lo desconocido.

La novela transporta a los lectores hasta un peculiar pueblo donde nada parece ser normal. Allí, Constanza comienza una nueva vida tras mudarse de ciudad, pero rápidamente descubre que en su escuela ocurre algo muy extraño: todos los profesores visten igual, sienten una extraña obsesión por el queso, usan lentes de sol permanentemente y, sobre todo, existe una regla imposible de entender: está terminantemente prohibido hablar de gatos.
Con la ayuda de su inseparable gato Odiseo y de sus nuevas compañeras, Constanza iniciará una investigación para descubrir el secreto que esconden los pasillos de la escuela, enfrentándose a desafíos que pondrán a prueba su ingenio, su valentía y su capacidad para cuestionar aquello que los adultos dan por sentado.
Profesor de Educación Especial y actual jefe del Centro de Apoyo al Aprendizaje de la Universidad Católica del Maule, Gonzalo Soto comenzó a escribir Raterville en un momento de grandes cambios personales. Tras mudarse desde Viña del Mar a Talca por motivos laborales, pasó varios meses viviendo solo mientras esperaba el traslado de su esposa. Fue precisamente en ese período cuando surgió la idea que daría origen a la novela.
«Al principio quería escribir un cuento para regalarle a mi esposa, imaginando cómo sería llegar a vivir a un lugar completamente desconocido. Sin darme cuenta, esa idea comenzó a crecer hasta convertirse en una novela», comenta el autor.
La experiencia personal de enfrentar una nueva ciudad, adaptarse a un entorno distinto y convivir con la incertidumbre terminó transformándose en una historia que aborda, desde la ficción y el humor, uno de los grandes desafíos de la infancia: aprender a desenvolverse cuando todo cambia.
Entre sus principales referentes literarios se encuentran Roald Dahl y Marcela Paz, autores que han inspirado su manera de construir historias donde niños comunes enfrentan situaciones extraordinarias. Esa influencia también se refleja en Raterville, que combina una atmósfera misteriosa con personajes cercanos y un humor constante que acompaña toda la narración.
«Quería escribir una historia de misterio, pero que siguiera siendo divertida. Mientras escribía estaba leyendo Coraline y El fantasma de la ópera, y aunque son obras muy distintas, intenté rescatar esa sensación de que algo extraño está ocurriendo sin perder nunca el tono propio de una novela infantil», explica.
Uno de los mayores desafíos del proceso fue, precisamente, atreverse a escribir. Aunque dedicó gran parte de su vida a la educación, nunca antes había publicado una obra de ficción.
«Lo más difícil fue vencer esa barrera de pensar si a alguien realmente podría gustarle una historia escrita por mí. Una vez que superé ese miedo, el libro comenzó a avanzar casi por sí solo», recuerda.
Más allá del misterio que envuelve la historia, Raterville propone una reflexión sobre temas profundamente actuales. A través de las aventuras de Constanza y sus amigas, la novela invita a los niños a enfrentar sus miedos, confiar en su intuición, valorar la amistad y comprender que cuestionar las normas también puede ser necesario cuando estas resultan injustas.
La obra también destaca por su carácter familiar. Las ilustraciones fueron realizadas originalmente a mano por la esposa del autor, Constanza, mientras que su sobrina Antonia estuvo a cargo de digitalizarlas y darles color, convirtiendo el libro en un proyecto creativo desarrollado entre distintas generaciones de una misma familia.
«Raterville habla sobre cómo enfrentamos nuestros temores cuando todo es nuevo, pero también sobre la importancia de escuchar, investigar y atreverse a desafiar aquello que no parece correcto», señala Gonzalo Soto.
Con una narrativa ágil, personajes entrañables y una dosis perfecta de humor y suspenso, Raterville ofrece una aventura pensada para lectores de todas las edades, donde cada página invita a seguir descubriendo qué se esconde realmente detrás de las puertas de esa extraña escuela.
Porque, al final, los mayores misterios no siempre habitan en castillos encantados o bosques oscuros. A veces, basta con llegar al colegio… y descubrir que alguien insiste demasiado en que nadie hable de gatos.


