Tras un éxito de ventas en tiempo récord, la obra del periodista penquista que explora la identidad cuir, el realismo sucio y el conflicto con el propio cuerpo, vuelve a las librerías bajo el sello Trayecto.
Hay libros que nacen del silencio y otros que lo rompen con el estruendo. “Cola de pez” , el poemario debut que se transformó en un fenómeno de ventas para la editorial Trayecto, pertenece a estos últimos. Tras agotar su primera edición en apenas unas semanas, la obra regresa a los estantes para continuar un diálogo honesto y vulnerable sobre la identidad de género, la marginalidad y el romance.
Escrito desde la humedad de sábanas sucias y entre bocanadas de noches penquistas, el libro se aleja de los panfletos para ofrecer un autorretrato crudo. Su autor, Emilio Morán periodista de profesión y penquista por adopción, define su estilo como “poesía pop” : un lenguaje directo, sin grandilocuencias, capaz de conectar tanto con lectores habituales como con aquellos que jamás se han acercado al género.

“El libro nace como una especie de exorcismo” , explica el autor. «Durante toda mi vida hubo mucho silencio, vivencias que jamás cruzaron la frontera de mis labios y que necesitaba sacar. Es una colección de relatos que ilustran mi eterna batalla con mi identidad como persona queer, las relaciones familiares y que necesitaba sacar”.
El título, “Cola de pez”, no es azaroso. Es una referencia directa a la alegoría de La Sirenita de Hans Christian Andersen, utilizada aquí para explorar la disonancia entre el ser y la imagen especular. «Me he sentido así gran parte de mi vida: que no pertenezco ni a la tierra ni al mar, ni al hombre ni a la mujer. Habla de cuando chico sentí que lo que había entre mis piernas y en el espejo no concordaban con lo que yo era» , confiesa el escritor, quien en sus versos sentencia: «Sin pruebas, fui declarado culpable y sentenciado a cumplir cadena perpetua en la prisión más terrible que puede encerrar a cualquier ser humano: su cuerpo» .
Un éxito que reconcilia al autor con su obra
La recepción de la primera edición superó todas las expectativas editoriales, agotándose antes de que el propio autor pudiera procesar el impacto. Este respaldo del público fue fundamental para cerrar un ciclo de inseguridades personales tras el proceso creativo.
«Venía de una especie de depresión posparto cuando fue publicada. Me sentí inseguro y hastiado del libro… pero recibir comentarios de personas que por primera vez se enfrentan a mis escritos ha sido refrescante. La sensibilidad con la que tantas personas han acogido ‘Cola de pez’ me reconcilió con mis ganas de escribir y publicar» , señala el periodista, quien ahora encara esta segunda edición con planos renovados para visibilizar una obra que ya indicaba tener vida propia.
“Cola de pez” no busca dejar moralejas ni positivismos tóxicos. Es una invitación a transitar una pasarela entre lo personal y lo colectivo, donde el hablante —imperfecto, a ratos enojado con Dios y a ratos enamorado— permite que cualquier lector, sin importar su historia, se reconozca en la honestidad de sus cicatrices.
La segunda edición de “Cola de pez” ya se encuentra disponible en www.trayecto.cl y en las principales librerías del país.


